La forma más simple que encontré para disfrutar más de lo que vivo y no sentir que la vida se me escapa.

Te lleva un par de minutos al día. Nada más que eso.

“Anoche, antes de dormir, traté de acordarme de algo lindo que hubiera pasado en el día.

Nada. La cabeza en blanco.

No es que no hubiera pasado nada lindo. Seguro que sí. Una palabra, algo que hice bien pero que ya lo olvidé, un gesto que tuvieron conmigo… Pero todo eso quedó tapado por el resto: lo que faltaba hacer, lo que se postergó, lo que ya estaba pensando para mañana.

Y no fue solo anoche.

Hay días que se terminan y no sabría decir qué hice, ni cómo me sentí, más allá del cansancio. Vivo reaccionando, resolviendo, tachando cosas de una lista — y en algún momento dejé de estar ahí, presente, mientras pasaba…”

¿Te suena?

Esa de arriba fui yo muchas veces. 

Hasta que recordé algo que es mi cable a tierra: escribir.

 

Ojo: no necesito escribir mucho, ni “bien”, ni “lindo”, ni siempre lo mismo.

 

Porque a veces ni me entiendo la letra (pero de repente lo veo todo más claro)…

… O escribo apenas unas palabras (que me hacen ver que el día fue más lindo de lo que recordaba)

… O no sé cómo poner en palabras eso que siento (pero encuentro alivio)

… O ni sé qué escribir (hasta que aplico el truco para la página en blanco)

Escribir es la única forma que sirve de verdad para sentirme un poco más “yo misma”, y que estoy viviendo mi vida (y no la vida de alguien más).

Antes lo hacía de vez en cuando. Y siempre que escribía, me sentía bien.

Y entonces dije ¿y por qué no siempre? Pero pensé en las mil cosas por hacer y me dio pánico… Hasta que recordé algo.

Un método super sencillo que sólo te toma un par de minutos al día. 

De hecho, empezás con menos de 1 minuto al día. ¿Quién no tiene 1 minuto al día? No 30, ni 15. Empezás con sólo 1 minuto (2 reels menos te alcanza y sobran, y es mucho más gratificante) y en cuestión de semanas tenés un hábito arraigado.

Este método es más simple que hacer fideos blancos y te puede servir para este y cualquier otro hábito que quieras aplicar a tu vida. Y todo esto se lo cuento a mis suscriptores de mis cartas gratuitas.

Algunos spoilers de lo que cuento en mis cartas gratuitas:

  • Cómo escribir para sentir que estás presente de verdad en tu vida, ver las cosas con más claridad y sentirte más liger@ que una ensalada de lechuga
  • Por qué no es lo mismo escribir a mano, que escribir en el celu (lo explica en detalle la neurociencia)
  • Por qué no debería importante tener poco tiempo para escribir, ni escribir “feo” o “mal” (y a qué SÍ deberías darle importancia)
  •  Qué hacer si tu agenda es más apretada que una pelota antiestrés usada por un estudiante antes de un examen
  • Por qué deberías hacerle una estatua a la ley del menor esfuerzo (o al menos, tenerla en cuenta cada vez que quieras empezar un hábito que te haga bien)
  • Qué hacer el día que ni siquiera tengas ese minuto, sin que eso rompa nada de lo que ya empezaste.
  • Por qué (aunque parezca increíble) escribir mucho de golpe es contraproducente (esto es lo que la mayoría de los métodos de hábitos no te cuenta)
  • Además, voy a compartirte una pregunta o disparador cada día, para que nunca te sientes con la lapicera en la mano sin saber qué poner. 

Si querés saber cómo hacerte un momento para vos a diario, para pausar y disfrutar más de tu día a día, dejame acá tu email para que te cuente más de este método y acompañarte en el proceso:

Quiero un ratito para mí a diario

Aviso del trato:
Este regalo viene con mi sinceridad de siempre: en cada carta voy a ofrecerte alguno de mis productos. Si te cansás, siempre podés darte de baja en dos clics.